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“Vaihi beshalaj Paró el haam, velo najam
Elokim derej eres Pelishtim, ki karov hu; pen inajem haam birotam
miljamá, veshabu misraima” – “Y sucedió cuando paró envió al
pueblo, que Hashem no los condujo por la ruta de la tierra de los
filisteos; pues dijo: ‘quizás el pueblo se arrepienta al ver
guerra y regrese a misraim’” (Shemot 13:17)
Sucedió luego del encuentro entre el “Baal Hatoldot
Iaakov Iosef”, Rabi Iaakov Iosef de Polnoi, uno de los
grandes discípulos del Baal Shem tov con el Maguid miMezrish,
el conductor de los Jasidim, posterior a la muerte del Baal
Shem Tov, que este último invitó a pasar un Shabat al Baal
Hatoldot. El Maguid, que era Rebe, en Shabat
acostumbraba a hacer Tish (mesa Jasídica), donde
cantaban, bailaban y daba Dibré Torá en las Seudot (comidas)
de Shabat, mientras que el Baal Hatoldot, no acostumbraba
a participar del Tish, por lo que en un principio rechazó la
invitación. Pero el Maguid le insistió mucho y le ofreció que se quede
en su casa, junto con su Shamash y él se iba a una habitación
que tenía al fondo, junto a sus Jasidim. Finalmente aceptó.
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En el momento de la Seudá de la noche, el Baal
Hatoldot mandó a su Shamash a ver que pasaba con el Maguid
y cuando este volvió le dijo que en lo del Maguid “hay
fuego”, de tanta Kedusha (santidad). Cuando el Baal
Hatoldot escucho esto, fue a ver por si mismo, pero cuando llegó,
el Maguid ocultó esta Kedushá y no vio nada. Lo mismo se
repitió en la segunda Seudá y en la tercera, pero en esta
última, el Maguid no ocultó su Kedushá y Baal Hatoldot
la pudo apreciar y decidió entrar. Cuando el Maguid lo vio, lo
hico sentar a su lado. Cuando llegó el momento de decir el Dbar Torá,
el Maguid le dio la palabra a su invitado. El Baal Hatoldot
se puso a pensar y finalmente dijo: “No tengo nada que decir,
yo solo se que ‘el Iehudí tiene que querer’” y
con eso terminó su alocución. Como quedaba bastante tiempo para
finalizar Shabat, debía hablar el Maguid. No obstante,
éste último se rehusó a hablar y dijo: “a un Iehudí que sabe
que ‘el Iehudí tiene que querer’, no tengo nada para
agregarle”.
El Rebe, en Likuté Moharan I:49, habla de la
grandeza de tener “pensamientos buenos” en el corazón y
dice que estos “pensamientos buenos” son cuando la persona
está pensando “como servir a Hashem”.
Trae la Guemará (Makot 10b) “En el
camino que la persona quiere ir, por él lo llevan”. El
término ‘lo llevan’ en plural, no queda claro. ¿Quiénes lo
llevan? El Maarshá da una explicación magistral y dice así: Es sabido que todo lo que la persona
piensa, dice y hace, crea un Malaj (ángel), ya sea
bueno o malo según corresponda. Entonces, cuando un Iehudí
piensa en hacer una buena acción, del mismo pensamiento se crea un
ángel bueno. Y si no logra hacerlo pero sigue deseando, sigue creando
ángeles y finalmente ellos lo ayudan a realizar esa buena acción que
deseó. Y lo mismo se aplica en el sentido negativo. Por eso dice
la Guemará ‘lo llevan’, esos Malajim lo
llevan por donde él quiere ir.
Esta escrito “muchos son los pensamientos del
hombre, y el concejo de Hashem prevalecerá” (Mishlé 19:21).
El sentido literal es que la voluntad de Hashem prevalece sobre la del
hombre, pero ¿Por qué cambia de pensamientos a consejo? El versículo
insinúa que para que el ‘concejo de Hashem’,
que es la Torá, prevalezca, hace falta que en esa misma
dirección estén ‘los pensamientos del hombre’,
sus deseos y su voluntad.
Dice David HaMelej “Sedienta está mi
alma… ¿cuándo voy a poder ver la luz de Hashem?” (Tehilim 42:3).
No importa cuanto tiempo va a pasar, así como cuando uno tiene sed, toda
su voluntad está en llegar hacia un vaso de agua, sin importar que hay
en medio del camino, así es cuando uno desea acercarse a Hashem,
cuando ese es su deseo, no importa donde estamos, cuanto tiempo lleva,
cuantas pruebas haya que pasar, sino solamente seguir hasta llegar.
Hay una frase popular en Idish que dice: “ya
que como cerdo, que chorree la grasa en la barba” - algo así
como “para hacerlo, hagámoslo bien” El Rebe una
vez dijo: “si como cerdo, por lo menos que no chorree
la grasa en la barba”, queriendo decir, que a pesar de haber
hecho una Averá, por lo menos no la debemos disfrutar;
debemos mantener nuestra voluntad alejada de ella, ya que la voluntad
es la que determina el resultado.
Por eso Hashem no quiso llevar al pueblo
a Eres Israel por el camino directo, puesto que los
filisteos podían llegar a dar guerra y entonces los Iehudim
podían llega a arrepentirse de haber salido de Misraim y
querer volver. Por eso vemos que la Torá no habla simplemente de volver
a Egipto, sino que puntualiza: “quizás el pueblo se
arrepienta”. Querer ir en el camino de Hashem, nuestra
voluntad de servirlo, de acercarnos a Él, esa es la salida de Misraim,
mientras que arrepentirnos cuando vemos la guerra que enfrentamos
constantemente contra el Ieser Hará, es volver a Misraim.
Hay una frase que dijo una vez un Tzadik: “El
Iehudí debe querer, y si no quiere, por lo menos debe
querer querer”.
Shabat Shalom
Adaptado del Shiur de Rab Menajem Abdeljak
(Basado en las enseñanzas del Rebe Najman de Breslev)
Tu BiShbat (15 DE Shebat)
El día quince del mes de Shebat, que este año cae Shabat,
más conocido como Tu Bishbat (TU = siglas de las
letras: Tet, de valor numérico nueve y Vav, de valor seis
= Quince), es el Rosh Hashaná
de los frutos de los árboles.
Para esta fecha, en el hemisferio norte, ya han caído la
mayoría de las lluvias del año y comienza la savia a subir a los
árboles. Los frutos que crecerán a partir de hoy, son considerados
producto del nuevo año.
Todos los frutos prontos hasta hoy, se diezmarán por un lado,
mientras que los que los que maduren después de esta fecha, por otro
lado.
También de esta fecha dependen los años de Orlá. La Torá
establece que los frutos del árbol no pueden ser ingeridos hasta tanto
llegue a tres años de edad. Por lo tanto, si los frutos maduraron antes
de Tu Bishbat, se le considera al árbol un año de edad a pesar
que en la práctica haya sido plantado hace tan sólo meses.
Leyes y Costumbres.
Está prohibido ayunar y no se dice Tajanún ni en Shajarit
ni en Minjá, ni Sidkateja en de Shabat, como
así tampoco en Minjá de su víspera.
Éste día se acostumbra comer frutos de árboles. Favoritamente
los nombrados en la Torá como los frutos bendecidos de Eretz
Israel: Uva, higo, granada, oliva y dátil. (Debarim 8:8).
También se prefieren las frutas oriundas de Eretz Israel, de
cualquier clase.
Universalmente, se procura conseguir la mayor cantidad posible
de especies, por lo general quince. Hay costumbres de recitar los
quince capítulos de Shir Hamaalot (Tehilim 120 al 134
inc.) antes de cada una de las especies. En caso de ser más de una
quincena, se recitará por los primeros quince.
Teniendo en cuenta que el Etrog (Fruto cítrico oriental. De las cuatro especies
utilizadas en la festividad de Sucot) crece en el hemisferio boreal, es un día
especial y oportuno para pedir por un buen Etrog para el próximo
Sucot.
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