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NEGOCIOS CHINOS EN LA
ARGENTINA
Por Berl Drachman
Mucho nos sorprendió a todos
aquellos quienes nos movemos dentro del ámbito del mundo kosher,
cuando finalmente se dio a conocer lo que se temía desde hace tiempo
cuando la Argentina comenzó con el “Gran negocio” de
plantar y cultivar el codiciado producto chino: La Soja, a costa nada
menos que de la destrucción centenaria genética del ganado junto con la
reducción de la producción láctea.
Algo se presentía que no estaba
funcionando bien y que a la larga iba a hacerse valer su gran costo.
El desequilibrio ecológico de arruinar
literalmente los años de esfuerzo y ardua labor de mantener altos los
pedigríes del ganado a cambio de apretar el botón de destruir tierras
y tirar semillas “mágicas” no sonaba bien para quienes
creemos y entendemos que todo tiene un equilibrio. Demasiado grande
la limosna. Algo debían de
tenerse en manos los contrincantes del otro lado del tablero,
Así lo pudimos constatar cuando
finalmente llego la noticia de que la Orthodox
Union de los Estados Unidos acababa de enviar
más de 800 rabinos destinados a certificar kosher miles de plantas
industriales en China. Lo noticia causo el efecto esperado. Los chinos ganaron su batalla y muchos
argentinos finalmente cayeron en la TRAMPA que les extendieron. Así
de de simple.
LA GRAN JUGADA
Cuanto rinde una hectárea dedicada
a la producción ganadera en función de los costos tecnológicos
aplicados a la producción de carnes, leche, cueros y derivados, y
cuanto lo hace la misma hectárea si se la destina a la Soja y sus
derivados? No hace falta ser ningún experto
en managment industrial ni en economía ni nada por el estilo. Basta
un poco de sentido común para darse cuenta que el negocio de la carne
es siempre mucho mas jugoso que el de la
Soja. Por algo los chinos eligieron cambiárselo a los
argentinos…
Resulta así, muy difícil creer que
los chinos con su gran tradición y altos indicies de crecimiento industrial
decidieran de la noche a la mañana y sin razón alguna, fomentar la
plantación de la soja en tierras que se dedicaban a producir
precisamente lo que ellos se avecinaban a hacerlo en un futuro
inmediato y que hoy ya se esta dando a puertas abiertas: la
producción china ganadera.
Y no solo eso, lo que los chinos
lograron hacer con su delicada e inteligente estrategia de comprar
barcos enteros de soja a los argentinos es nada menos que quedarse
con ambos negocios: el de la SOJA y el de LA CARNE.
Porque lo que la maquina aplastadora
china logro producir hoy y en muy poco tiempo, con su sabia formula, es
sustituir sus azotadas tierras
a causa del poder destructivo de la SOJA, por pasturas fértiles aptas
para la cría de ganado el cual ya comienza ya a dar sus frutos beneficiando
a millones de chinos, mientras que en los suelos argentinos no se sabe
más ya a quien vender sus frigoríficos
por falta de materia prima.
Y a costa de quien lograron los
chinos aplicar su formula mágica? Quienes
fueron los que permitieron que ese cambio de tierras otrora poco
fértiles chinas se convirtieran hoy en praderas de pastos fértiles
para el ganado? Quienes fueron los que permitieron
que los chinos dispongan de las tan preciadas materias primas como la
leche, cueros y carne base de la economía industrial argentina y sean
ahora ellos quienes manejen siendo prácticamente los dueños de todos
los mercados, SOJA inclusive, y EN SUS PROPIOS SUELOS!!!!!! ????
Quienes
fueron los grandes vivos que cambiaron la propia industria argentina por
la venta de comodities, el preciado ORO por
espejitos chinos, y que de no
tomar serias medida permitirán que pronto se este entonando al
unísono el himno: PERDIMOS OTRA VEZ ????
ORGANIZAR LA INDUSTRIA
Los argentinos al igual que los
brasileros deben tomar conciencia que la única salida para el
desarrollo y el crecimiento económico es la Producción. Y cuando hablamos de producción no
hablamos de la fácil. La que todos conocemos de sentarse en el peor
de los casos a ver como engordan nuestros animales y en el mejor a aplicar alguna que
otra tecnología agroindustrial (comprada paradójicamente a los
chinos) en la cual el 90% del trabajo lo hace una o dos máquinas sin
operarios. No hay otra salida que no sea la de la sofisticación
tecnológica industrial. La que se da a raíz del conocimiento y el
avance de la ciencia y la tecnología. Y hoy más que nunca luego que
los chinos le hicieran Jaque Mate al agro. Debemos apostar a la
industria fabril de los productos elaborados utilizando los ricos
recursos naturales con los cuales Dios bendijo a estos suelos y que
aun no se hayan vendido a los chinos.
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