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VISION
KOSHER - El camino por el cual
deben comenzar a transitar las empresas
Ante
la coyuntura que se vive en la actualidad del Managment empresarial,
surge la pregunta aplicable tanto a la metodología que deben aplicar
las empresas a la hora de avalar la credibilidad en la calidad de sus
productos elaborados por medio de una certificación rabínica, como bien
los recursos financieros que prueben la solvencia crediticia de un
proyecto tecnológico que requiere de inversiones multimillonarias.
La
pregunta de sobre quien recae verdaderamente la responsabilidad de
avalar la credibilidad de cierto proceso, pasa más por el plano de lo
moral y lo religioso, que de lo plenamente tecnológico llámese secular,
o viceversa?
A
quien se le debe creer más a la hora de certificar que un producto es
de acuerdo a las normas religiosas establecidas claramente en los
tratados talmúdicos, apto para consumo humano: a un rabino aceptado
ampliamente por su conducta moral y ética en su comunidad o a un hábil
e inteligente ingeniero conocedor de las leyes del comportamiento
fabril, tanto de los procesos químicos y/o mecánicos que conllevan a la
producción del alimento como bien de la conducta humana del medio
ambiente (idiocincracia) en la que opera, cuyas reglas de conducta
están claramente expresadas y desarrolladas por la cultura gentil,
avalada por la mas amplia literatura científica moderna?
A
quien corresponde avalar una determinada operación de comercio
exterior: a una carta de crédito expedida por una prestigiosa
institución bancaria o por el contrario, a un dirigente comunitario que
garantice la solvencia y conducta moral intachable del empresario?
Opinan
los Grandes
El
fallo rabínico (Psak Haloje) del gran Gaon Moshe Fainstein respecto a
la permisión del uso de leche común sin trazabilidad de ordeñe (jalav
akum) basado en la premisa de que bajo ciertas pautas de comportamiento
humano y en determinadas condiciones de organización del layout de los
procesos productivos, considerando ciertas normas sociológicas y de
psicología industrial, que circundan muchas veces los avances de la
ergonomía y la incentivación y estandarización laboral entre otras, es
prácticamente improbable la adulteración de la leche de vaca por otra
similar proveniente de un animal no kosher, derrumbó literalmente la legislatura del Código de Leyes
(Shuljan Aruj) que prohíbe absolutamente el uso de la mencionada leche.
De
esta opinión, se podría fácilmente inferir, llegando a la máxima
conclusión que la leche JALAV AKUM es tan creíble en su status de
Kosher como la propia JALAV ISRAEL (leche con trazabilidad y
supervisión de ordeñe),
La
explicación a este insólito e innovador corolario, el cual define un
nuevo CONCEPTO KOSHER en lo que a credibilidad respecta, esta dada por
el hecho de que en una situación en la cual la llave del control
industrial pasa a manos de supervisores rabínicos el managment
industrial esta mayormente propenso a errores que lo que pudiese lograrse
en un ambiente íntegramente industrializado.
Otra
explicación puede estar dada también por el hecho de que generalmente
en un medio rabínico (en el cual la llave de mando la tienen los
supervisores rabínicos) los mecanismos regulares de control aplicados
al managment industrial, dejan de surgir efecto, considerándose por
parte de los directivos fabriles a la producción kosher como un sistema
especial el cual esta excluido de las normas de standarización
alcanzadas por la empresa en su entorno normal de producción. Esta
“división de criterios” es causada generalmente a pedido de
los rabinos quienes llegan a veces inclusive a desestimar en algunos
casos a los controles industriales, en aras de una mayor credibilidad
en sus procesos y controles rabínicos.
A
modo de ejemplo podemos citar el caso de una embotelladora de vino
kosher la cual es manipulada únicamente por operarios rabínicos, es más
factible incursionar en un error humano que invalide la producción del
vino kosher debido al desconocimiento fabril de los supervisores, que
al que se pueda llegar debido al grado de estriciticidad por no
permitir tocar el vino a un operario no religioso, pudiéndose aplicar
el ejemplo a un tambo u otro establecimiento industrial.
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