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>> (25/10/04)
Las grandes empresas alimentarias
se lanzaron a producir y exportar.
Se benefician con precios hasta 50%
más altos. La exportación
certificada, principalmente a Estados
Unidos, tiene gran potencial. Informe
de Natalia Muscatelli.
Reproducción
textual:
En sintonía con
una tendencia mundial, el mercado
kosher en la Argentina es un nicho
—si bien poco explorado—
en constante expansión. La
palabra kosher, de origen hebreo,
significa "permitido o apto "
y se usa, en general, para describir
a los alimentos aptos para el consumo
humano según los mandatos del
Antiguo Testamento.
Sin embargo, la certificación
kosher llega también hasta
algunos artículos de limpieza,
como por ejemplo, detergentes en los
que se suele constatar que no tengan
ningún elemento "impuro",
capaz de contaminar la vajilla o los
alimentos.
Lo curioso es que el desarrollo de
este mercado no es impulsado estrictamente
por la práctica religiosa sino
por un consumo creciente de este tipo
de productos entre personas que sólo
los eligen porque los consideran más
sanos. Así, sólo el
44% de los US$ 6.700 millones en que
se valúa la producción
kosher mundial es consumido por la
comunidad judía. El resto se
reparte en tre vegetarianos (10%),
musulmanes (19%) y entre quienes opinan
que si el producto es kosher "es
mejor" (27%).
En el mercado local, la perspectiva
del negocio, además del incremento
de los potenciales compradores, está
unida a la exportación de productos
bajo esta cerficación. Estados
Unidos, uno de los mercados más
grandes (con un incremento en el consumo
de 43% en el último año)
exige la certificación en varios
de los productos que importa. Además,
hay otros potenciales compradores
como Brasil, Inglaterra, México,
Canadá y Rusia.
Por eso muchas de las grandes empresas
alimentarias a nivel local, se lanzaron
a tener sus propias partidas kosher.
"Y ahora se está buscando
potenciar la exportación de
las pymes", señaló
Darío Visotzky, de la Cámara
de Comercio Argentino Israelí.
Para eso, informó, "la
cámara está trabajando
intensamente con la Fundación
Exportar".
En la Argentina, se trata de un mercado
que mueve más de 5 millones
de dólares anuales. Hasta el
año 2001, el 80% de los productos
se importaba. Pero, con la decisión
de las grandes empresas de producirlos,
ese porcentaje fue disminuyendo.
Arcor, por ejemplo, fue una de las
pioneras. Su primer producto kosher
fue el aceite de maíz, allá
por 1990. Después, la empresa
sumó la harina de maíz,
y más tarde, las golosinas,
como el Bon o Bon.
"Inicialmente, el desarrollo
de estos productos se realizó
en conjunto con el distribuidor de
Israel, con quien Arcor trabaja hace
unos 30 años", señaló
una fuente de la compañía
que timonea Luis Pagani. Ahora, sus
principales productos kosher son también
confites, alfajores, caramelos, aceites
y mermeladas, los que exporta principalmente
a Israel, Estados Unidos y Francia.
Las heladerías Persicco incluyen
también, en el listado de sus
gustos, las variantes kosher. Otro
caso más reciente es el de
la empresa Control Quality Food (CQF),
que el mes pasado lanzó al
mercado una nueva línea de
productos Delicatessen Kosher "Mamekosh",
compuesta por mermeladas de frutilla
y naranja, dulce de leche y miel.
En la plaza local, hay unas 350 empresas
que fabrican este tipo de productos.
Entre otras, Olivares San Nicolás
y Agro Natural, productores de aceite
de oliva; Pronat S.A, elaboradora
de infusiones de yerba y té,
y ECA S.A., una empresa especializada
en jugos y aceites con esencias.
Según Vizotzki, las empresas
que se lanzan a la certificación
kosher "evalúan que pueden
vender sus productos a un precio hasta
un 50% más alto del que tienen
los alimentos normales, gracias al
valor agregado que pueden darles y
con costos de certificación
que, en grandes volúmenes,
puede insumirles centavos".
Fuente: http://old.clarin.com/diario/2004/10/24/elpais/p-01401.htm
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