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Para
Eduardo Elsztain, el crecimiento económico es una cuestión de saber valorar
y respetar las propias limitaciones en la cual se ve inmerso cualquier emprendimiento.
Una
de las enseñanzas rescatadas de sus vivencias personales, la constituyen
sin duda, las tradicionales festividades hebreas de Purim.
En
dicha ocasión, es sabido que la persona debe cuantificar y saber “controlar”
en general su estado emocional, y muy en particular su nivel de alegría,
hasta un cierto límite, muy
precisa y claramente establecido de antemano por la ley judía.
Lo
mismo, explicó cierta vez a un empresario quien le consulto durante
dicha festividad acerca de la mejor forma de desarrollar cierto emprendimiento,
ocurre cuando se diagrama y ejecuta un plan de negocios. Uno debe tener
claramente definido su plataforma operativa de antemano, tratando de
expandirse y crecer al máximo pero
siempre dentro de los límites tolerados, pues de trascenderlos, muy
probablemente sucumbirá ante una
eminente fatal caída.
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